A change of speed, a change of style. A change of scene, with no regrets, A chance to watch, admire the distance, Still occupied, though you forget. Different colours, different shades, Over each mistakes were made. I took the blame. Directionless so plain to see, A loaded gun won't set you free. So you say. We'll share a drink and step outside, An angry voice and one who cried, 'We'll give you everything and more, The strain's too much, can't take much more.' Oh, I've walked on water, run through fire, Can't seem to feel it anymore. It was me, waiting for me, Hoping for something more, Me, seeing me this time, hoping for something else.
domingo, julio 09, 2006
jueves, junio 29, 2006
Meine Hoffnung soll mich leiten, durch die Tage ohne dich und die Liebe soll mich tragen, wenn der Schmerz die Hoffnung bricht
jueves, junio 22, 2006
Los restos del General
Un grupo de nacionalistas visita a Borges con el fin de solicitarle, de forma imperiosa, su firma para la repatriación de los restos de Juan Manuel de Rosas. Borges se niega, y éstos lo tratan de retrógado, a lo cual el escritor contesta: "-Hay otra repatriación más urgente, la de los restos de Perón. Esa adhesión la firmaré con gusto."
El General Juan Domingo Perón, en ese entonces, gozaba de una excelente salud en su casa de Madrid; y los jovenes nacionalistas, por supuesto, eran peronistas.
El General Juan Domingo Perón, en ese entonces, gozaba de una excelente salud en su casa de Madrid; y los jovenes nacionalistas, por supuesto, eran peronistas.
viernes, mayo 19, 2006
Té Rojo
(de Luby)
la llave no alcanza
para cerrar la puerta.
con el movimiento,
el té de la taza hace un vaivén
rojo.
como ya no hay ceniceros
se hace difícil fumar.
el calor del humo del té
es el único calor posible,
si se piensa
en un martes a la tarde,
en un patio, en una silla.
el hilo que une el té con el universo
fuera de la taza
es fino, débil y endeble.
yo puedo romperlo
con una mano o con los dientes
sería cruel, pensando,
que es lo único que une.
adentro de la taza:
calor, humedad, color.
afuera, en el mundo, todo es doble
menos yo.
las rugosidades de un almohadón,
no suelen decir demasiado.
el sitio donde se pueda encontrar, menos.
Pero, hay un punto, sobre todo,
cuando hablo de éste almohadón,
en donde las posibilidades se fugan.
A mí, me resta ser la tela, acariciar al gato,
beber.
todo mi cuerpo
sabe a té rojo
la llave no alcanza
para cerrar la puerta.
con el movimiento,
el té de la taza hace un vaivén
rojo.
como ya no hay ceniceros
se hace difícil fumar.
el calor del humo del té
es el único calor posible,
si se piensa
en un martes a la tarde,
en un patio, en una silla.
el hilo que une el té con el universo
fuera de la taza
es fino, débil y endeble.
yo puedo romperlo
con una mano o con los dientes
sería cruel, pensando,
que es lo único que une.
adentro de la taza:
calor, humedad, color.
afuera, en el mundo, todo es doble
menos yo.
las rugosidades de un almohadón,
no suelen decir demasiado.
el sitio donde se pueda encontrar, menos.
Pero, hay un punto, sobre todo,
cuando hablo de éste almohadón,
en donde las posibilidades se fugan.
A mí, me resta ser la tela, acariciar al gato,
beber.
todo mi cuerpo
sabe a té rojo
lunes, mayo 15, 2006
¿De qué se ríen los inteligentes?
El humor como cuestión filosófica. Un lingüista y filósofo alemán interroga y opina sobre el fenómeno. “Con el triunfo del tirano espiritual Platón sobre el sonriente Demócrito la filosofía perdió su humor”, dice.
Por Mirra Banchón
El título de un libro relativamente nuevo en las librerías alemanas no deja de ser extraño: ¿De qué se ríe un ser humano inteligente? ¿Da por sobreentendido que un ser humano inteligente se ríe de una cosa diferente de un ser humano no inteligente? El subtítulo aclara un tanto más el panorama: Pequeña Filosofía del Humor. Y trata, básicamente, de lo que tanto grandes pensadores -desde el sonriente Demócrito pasando por el ácido Platón hasta el complejo Kant- han creído acerca del humor. En su Pequeña Filosofía del Humor, el filósofo y lingüista hamburgués Manfred Geier se pasea por el concepto y las vivencias del humor tanto de filósofos de la antigüedad como de ciertos humoristas contemporáneos bastante filosóficos como Woody Allen. El humor es cuestión de los humores No deja de ser extraño que comúnmente se tenga la teoría y el humor como enemigos, más aún la filosofía y el humor. Curioso es también que los filósofos griegos hayan dedicado su tiempo a algo que, como una nariz grande o pequeña, viene determinado por la naturaleza, pues el humor no es más que humores, líquidos corporales. Se entiende, sin embargo, al tener en cuenta que el ser humano es la única criatura sobre esta tierra que tiene el poder de tanto de reír -por lo menos así lo dijo Aristóteles y lo quieren creer ciertos humanos- como de llorar. Filosofía sin humor Sin embargo, con humor se ha escrito y se ha pensado pocas veces en la historia de Occidente. El gran Platón fue un hombre sumamente serio, se dice que ninguno de sus contemporáneos lo vio reír jamás y en su academia la risa estaba prohibida. También Heráclito, "el que lloraba", fundó una fuerte tradición del sufrimiento, que luego continuaron los filósofos y teólogos cristianos. Hay quienes se salvan Por suerte, prosigue Geier, no siempre y no todos los seres humanos inteligentes se han dejado prohibir la risa y para ilustrarlo cita: "-Doctor, cuando me levanto estoy mareado por media hora. -Entonces, responde el docto escolástico griego, levántese media hora antes". A pesar de que los filósofos alegres en la historia de la filosofía nunca han tocado el primer violín, los ha habido y grandes como Demócrito de Abdera, "el que ríe", quien decía que el sentido de la vida se puede encontrar sólo si se lleva la vida con una alegre calma. "Sólo los tontos viven la vida sin alegría", habría dicho. Por loco lo tenían a este sabio. Y por loco también pasaba Diógenes, quien con su cinismo y desde su no comprobado tonel en medio de la plaza provocaba al vecindario con su humor irrespetuoso. Además de pasearse por diversos conceptos de humor, este tratado lo clasifica: el humor que se basa en un sentido de superioridad (como lo ilustra el hecho de que la muchacha se ría del sabio Tales que se ha caído a un agujero), en la incongruencia (¿por qué debo hacer mis tareas justo cuando el cosmos se está expandiendo) o en la, hoy tan común, necesidad de relajación. Que "el humor es la diversión detrás de la cual atisba la seriedad", como habría dicho Schopenhauer o se tiene humor cuando uno se ríe a pesar de todo, son dos de las múltiples definiciones de humor que incluye el tratado. Pues, a pesar de estar muy lejos de la trágica postura de un Sófocles diciendo "lo mejor sería no haber nacido", un poco de sufrimiento se necesita, de lo contrario no se encuentra el sentido de la vida, le habría dicho al autor Woody Allen.
Por Mirra Banchón
El título de un libro relativamente nuevo en las librerías alemanas no deja de ser extraño: ¿De qué se ríe un ser humano inteligente? ¿Da por sobreentendido que un ser humano inteligente se ríe de una cosa diferente de un ser humano no inteligente? El subtítulo aclara un tanto más el panorama: Pequeña Filosofía del Humor. Y trata, básicamente, de lo que tanto grandes pensadores -desde el sonriente Demócrito pasando por el ácido Platón hasta el complejo Kant- han creído acerca del humor. En su Pequeña Filosofía del Humor, el filósofo y lingüista hamburgués Manfred Geier se pasea por el concepto y las vivencias del humor tanto de filósofos de la antigüedad como de ciertos humoristas contemporáneos bastante filosóficos como Woody Allen. El humor es cuestión de los humores No deja de ser extraño que comúnmente se tenga la teoría y el humor como enemigos, más aún la filosofía y el humor. Curioso es también que los filósofos griegos hayan dedicado su tiempo a algo que, como una nariz grande o pequeña, viene determinado por la naturaleza, pues el humor no es más que humores, líquidos corporales. Se entiende, sin embargo, al tener en cuenta que el ser humano es la única criatura sobre esta tierra que tiene el poder de tanto de reír -por lo menos así lo dijo Aristóteles y lo quieren creer ciertos humanos- como de llorar. Filosofía sin humor Sin embargo, con humor se ha escrito y se ha pensado pocas veces en la historia de Occidente. El gran Platón fue un hombre sumamente serio, se dice que ninguno de sus contemporáneos lo vio reír jamás y en su academia la risa estaba prohibida. También Heráclito, "el que lloraba", fundó una fuerte tradición del sufrimiento, que luego continuaron los filósofos y teólogos cristianos. Hay quienes se salvan Por suerte, prosigue Geier, no siempre y no todos los seres humanos inteligentes se han dejado prohibir la risa y para ilustrarlo cita: "-Doctor, cuando me levanto estoy mareado por media hora. -Entonces, responde el docto escolástico griego, levántese media hora antes". A pesar de que los filósofos alegres en la historia de la filosofía nunca han tocado el primer violín, los ha habido y grandes como Demócrito de Abdera, "el que ríe", quien decía que el sentido de la vida se puede encontrar sólo si se lleva la vida con una alegre calma. "Sólo los tontos viven la vida sin alegría", habría dicho. Por loco lo tenían a este sabio. Y por loco también pasaba Diógenes, quien con su cinismo y desde su no comprobado tonel en medio de la plaza provocaba al vecindario con su humor irrespetuoso. Además de pasearse por diversos conceptos de humor, este tratado lo clasifica: el humor que se basa en un sentido de superioridad (como lo ilustra el hecho de que la muchacha se ría del sabio Tales que se ha caído a un agujero), en la incongruencia (¿por qué debo hacer mis tareas justo cuando el cosmos se está expandiendo) o en la, hoy tan común, necesidad de relajación. Que "el humor es la diversión detrás de la cual atisba la seriedad", como habría dicho Schopenhauer o se tiene humor cuando uno se ríe a pesar de todo, son dos de las múltiples definiciones de humor que incluye el tratado. Pues, a pesar de estar muy lejos de la trágica postura de un Sófocles diciendo "lo mejor sería no haber nacido", un poco de sufrimiento se necesita, de lo contrario no se encuentra el sentido de la vida, le habría dicho al autor Woody Allen.
sábado, mayo 13, 2006
miércoles, mayo 10, 2006
Three Imaginary Boys
walk across the garden
in the footsteps of my shadow
see the lights out
no-one's home
in amongst the statues
stare at nothing in
the garden moves...
can you help me?
close my eyes
and hold so tightly
scared of what the morning brings
waiting for tomorrow
never comes
deep inside
the empty feelin
gall the night time leaves me
three imaginary boys
slipping through the door
hear my heart beat in the hallway
echoes
round and round
inside my head
drifting up the stairs
i see the steps behind me
disappearing...
can you help me?
close my eyes
and hold so tightly
scared of what the morning brings
waiting for tomorrow
never comes
deep inside
the empty feeling
all the night time leaves me
three imaginary boys sing in my sleep sweet child
the moon will change your mind...
see the cracked reflection
standing still
before the bedroom mirror
over my shoulder
but no-one's there
whispers in the silence
pressing close behind me
pressing close behind
can you help me?
can you help me?

